TENSIONADO ESPINAL TRANSLAMINAR ESTANDARIZADO PARA PREVENIR CIFOSIS JUNCIONAL PROXIMAL EN CIRUGÍA DE CORRECCIÓN DE DEFORMIDAD ESPINAL DEL ADULTO

Tarik Alp Sargut, Ahmad Almahozi, Emmanouil Verigos, Lucius Fekonja, Joan Alsolivany, Dimitri Tkatschenko, Anton Früh, Simon Bayerl, Nils Hecht, Peter Vajkoczy
Eur Spine J. 2025. doi: 10.1007/s00586-025-09267-0. PMID: 40848155

Resumen

Objetivo: Este estudio evaluó si la teterización espinal translaminar proximal estandarizada en la vértebra instrumentada superior (UIV) +1 y UIV +2 reduce la incidencia de cifosis yuxtaproximal (PJK) y la necesidad de cirugía de revisión en pacientes sometidos a corrección de deformidad toracolumbar por deformidad espinal del adulto (ASD).

Métodos: Se realizó un estudio de cohorte retrospectivo en 59 pacientes adultos intervenidos entre octubre de 2019 y agosto de 2023. Los pacientes se categorizaron en grupo con teterización (T) y sin teterización (NT). Se realizaron mediciones radiográficas en el preoperatorio, en el postoperatorio temprano (≤ 3 meses) y en el postoperatorio tardío (> 3 meses) para evaluar la PJK, definida como un ángulo yuxtaproximal (PJA) ≥ 10° y ≥ 10° mayor que el valor preoperatorio correspondiente.

Resultados: En total, 18 pacientes (30,5%) desarrollaron PJK. No se observaron diferencias significativas entre los grupos en los primeros 3 meses (T: 12% vs. NT: 20,5%; p = 0,384). Sin embargo, en el seguimiento tardío, la tasa de PJK fue significativamente mayor en los pacientes sin teterización (41,1%) frente a los pacientes con teterización (16%) (p = 0,037), siendo los pacientes NT 3,67 veces más propensos a desarrollar PJK (IC 95% = 1,03–13,07). El análisis de Kaplan–Meier mostró una reducción significativa en el desarrollo de PJK dependiente del tiempo en los pacientes con teterización (p = 0,027). La cirugía de revisión fue necesaria en el 11,8% de los pacientes NT frente al 4% de los pacientes T (p = 0,289).

Conclusión: La teterización translaminar proximal en UIV +1 y UIV +2 reduce eficazmente la incidencia de PJK en pacientes sometidos a corrección de deformidad toracolumbar. No obstante, su impacto en las tasas de cirugía de revisión por PJK aún no es concluyente, lo que hace necesarios estudios prospectivos a largo plazo.

Resultado

De los 59 pacientes, 18 (30,5 %) desarrollaron PJK en algún momento del seguimiento; dentro de los primeros 3 meses no se observó diferencia estadística clara entre el grupo tethered (12 %) y el grupo no tethered (20,5 %), pero en el seguimiento tardío la incidencia de PJK fue significativamente mayor en el grupo no tethered (41,1 %) frente al grupo tethered (16 %), con una relación de riesgo de aproximadamente 3,67 veces mayor para los no protegidos. Estas diferencias indican que el tensionado translaminar estándar en UIV+1 y UIV+2 tiene un efecto protector que se manifiesta principalmente al mediano-largo plazo, y su uso podría disminuir de modo clínicamente significativo la aparición de PJK en cirugía de deformidad toracolumbar en adultos.

Relevancia Clínica

Como un buen complemento a los dos artículos anteriores, este estudio sugiere que agregar un tethering translaminar estandarizado proximal (a UIV+1 y UIV+2) puede reducir sustancialmente la incidencia de PJK tardía. Esto podría traducirse en menores tasas de revisiones, menos morbilidad asociada y mejor conservación estructural en la unión proximal del eje instrumental, especialmente en cirugías amplias. Incluir este método en la planificación quirúrgica podría mejorar los resultados clínicos y radiográficos a largo plazo en pacientes con factores de riesgo de PJK.

Comentario

Este artículo aporta evidencia directa de una estrategia relativamente sencilla, reproducible y biológicamente plausible para prevenir una complicación mecánica grave (PJK) característica de la cirugía de deformidad del adulto. Aunque el número de pacientes es modesto y el seguimiento aún no es muy largo, los resultados muestran diferencias significativas, especialmente tras los primeros meses. Hasta que no haya estudios con mejor diseño no podremos valorar la durabilidad del efecto protector, explorar si mejora la funcionalidad y los síntomas junto a los hallazgos radiográficos, y determinar qué pacientes se benefician más (por ejemplo, según rigidez preoperatoria, calidad ósea, longitud de la fusión).