INTEGRACIÓN DE LA MORFOLOGÍA MUSCULAR EN UN MODELO PREDICTIVO DE DOLOR LUMBAR RESIDUAL TRAS AUGMENTACIÓN VERTEBRAL

Mingyang Huang, Genzhong Xu, Ming Luo
Frontiers in Surgery. 2026; 13: 1799571. DOI: 10.3389/fsurg.2026.1799571

Resumen

Objetivo: Desarrollar y validar un nomograma predictivo de dolor lumbar residual (Residual Back Pain, RBP) tras augmentación vertebral percutánea en pacientes con fracturas vertebrales osteoporóticas, incorporando parámetros de morfología muscular del core y musculatura glútea. Métodos: Estudio retrospectivo multicéntrico que incluyó 428 pacientes con fracturas vertebrales osteoporóticas tratados mediante vertebroplastia o cifoplastia entre 2020 y 2023. Los pacientes se dividieron en cohortes de entrenamiento y validación (3: 1). Se analizaron variables clínicas, radiológicas y quirúrgicas, así como mediciones en TC del área de sección transversal relativa (rCSA) de multifidus, erectores espinales, psoas, glúteo medio, y glúteo mayor. El dolor lumbar residual se definió como VAS ≥4 al mes postoperatorio. Se emplearon análisis LASSO y regresión logística multivariante para construir el modelo predictivo. Resultados: La incidencia global de dolor lumbar residual fue del 17,5%. El análisis multivariante identificó como factores asociados a mayor riesgo de dolor residual mayor número de fracturas vertebrales, lesión de la fascia toracolumbar, menor volumen de cemento, menor rCSA del glúteo mayor, menor rCSA del glúteo medio, y menor rCSA del psoas. Los parámetros musculares glúteos mostraron asociación significativa: • Glúteo mayor: OR 0,49; p = 0,012. • Glúteo medio: OR 0,05; p < 0,001. El modelo predictivo mostró: • AUC 0,883 en la cohorte de entrenamiento, • y AUC 0,695 en validación externa. Conclusiones: La incorporación de parámetros de morfología muscular mejora la predicción de dolor lumbar residual tras augmentación vertebral. El tamaño de la musculatura glútea y del psoas se asoció de forma independiente con los resultados clínicos postoperatorios.

Resultado

• El dolor residual apareció en 17,5% de los pacientes. • Factores asociados a mayor riesgo de RBP: · múltiples fracturas vertebrales, · lesión fascia toracolumbar (TLFI), · menor volumen de cemento, · menor masa muscular glútea y del psoas. • Variables independientes más relevantes: · Segmentos fracturados: OR 5,27. · TLFI: OR 2,71. · Menor volumen de cemento: OR 0,23. · Menor rCSA glúteo medio: OR 0,05. · Menor rCSA glúteo mayor: OR 0,49. • El glúteo medio mostró una de las asociaciones más fuertes con dolor residual. • La densidad mineral ósea no alcanzó significación estadística en el modelo multivariante: · p = 0,073. • El modelo utilizó variables clínicas fácilmente obtenibles y no dependió de radiomics complejos.

Relevancia Clínica

El trabajo propone un enfoque más amplio del dolor residual tras vertebroplastia o cifoplastia. Tradicionalmente, los modelos predictivos se han centrado en osteoporosis, calidad ósea o variables técnicas relacionadas con el cemento. Este estudio añade el papel de la musculatura estabilizadora musculatura glútea, psoas y musculatura paravertebral. Los autores plantean que la capacidad de estabilización dinámica del tronco puede influir de forma relevante en el dolor postoperatorio. El modelo puede ser útil para identificar pacientes de alto riesgo, planificar rehabilitación precoz, o considerar programas de prehabilitación centrados en fortalecimiento muscular.

Comentario

Este artículo introduce un concepto interesante en el contexto de las fracturas osteoporóticas: la relación entre sarcopenia regional y dolor residual tras augmentación vertebral. El hallazgo más relevante es la asociación entre menor masa muscular glútea y peor evolución clínica. El glúteo medio mostró especialmente una asociación fuerte con el riesgo de dolor persistente. Los autores interpretan que la musculatura del core y la pelvis participa en la estabilidad lumbopélvica, la distribución de cargas, y el control dinámico del tronco. Por ello, pacientes con atrofia muscular podrían mantener dolor pese a una correcta estabilización vertebral. Otro aspecto interesante es que la DMO perdió relevancia en el análisis multivariante, mientras que las variables musculares conservaron valor predictivo. Los autores sugieren que la morfología muscular puede reflejar mejor el estado funcional global, la capacidad estabilizadora, y la reserva física del paciente. El modelo tiene interés práctico porque utiliza datos clínicos sencillos, mediciones convencionales de TC, y variables fácilmente reproducibles. Entre las limitaciones destacan diseño retrospectivo, ausencia de seguimiento a largo plazo, tamaño moderado de la cohorte de validación, y posible sesgo de selección. En conjunto, el trabajo aporta evidencia sobre la importancia del estado muscular en pacientes con fracturas vertebrales osteoporóticas tratados mediante augmentación vertebral.