Artrodesis posterior de fractura pars interarticularis C2
Autores
Martínez Agüeros, José Ángel García Milán, Víctor Peláez Sánchez, Cristina Ángela Urbaneja Rivas, Álvaro
Centros de trabajo
Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Santander
Niño de 6 años que acude a urgencias el 15/09 por traumatismo accidental cervical tras caída por escaleras mecánicas con mecanismo de hiperflexión.
Paciente consciente y orientado. No clínica neurológica. Dolor cervical en musculatura paraespinal cervical y dolor a la palpación de apófisis espinosas cervicales altas que condiciona rigidez cervical.
Rx lateral cervical (15/09): trazo fractura en masa lateral C2. TAC cervical (15/09): f ractura bilateral pars int erarticularis C2 c on ligera listesis C2-C3. RM cervical (16/09): fractura bilateral pars interarticularis C2 con ligera listesis C2-C3 y lesión ligamentaria posterior C1-C2. Rx lateral cervical (17/09): con ortesis cervical, buena alineación con corrección listesis. Rx lateral cervical (13/10): aumento diástasis y listesis respecto a previas.
Fractura-epifisiolisis pars articularis C2.
Con el paciente en decúbito prono, mediante neuronavegación con TAC intraoperatorio con O-arm y con la ayuda de neurofisiología intraoperatoria se realiza osteosíntesis posterior C2 con tornillos transpediculares.
Dado de alta a los 4 días de la intervención sin clínica neurológica y únicamente cervicalgia a nivel de las heridas quirúrgicas. En revisiones sucesivas en consultas se evidencia correcta consolidación de fractura con recuperación de la movilidad de la columna cervical en las proyecciones dinámicas cervicales.
La inestabilidad cervical alta está definida por una excesiva movilidad como resultado de daños óseos y ligamentarios. El tratamiento quirúrgico de la inestabilidad cervical alta se puede realizar mediante múltiples técnicas de fijación, tanto por vía anterior como posterior (1). La utilización de tornillos pediculares o en la pars articularis requieren de una gran precisión debido a las estructuras vitales cercanas como las arterias vertebrales, la médula espinal o los nervios periféricos cercanos (2, 3). La colocación de los tornillos puede realizarse de manera neuronavegada con un TAC intraoperatorio o “free-handed” (4). La utilización del TAC intraoperatorio permite una colocación más precisa y segura de los tornillos pero hay que tener en consideración la mayor exposición a radiación por parte del paciente pediátrico. Un metaanálisis reciente ha concluido que ambas técnicas son comparables en términos de precisión y seguridad, por lo que ambas técnicas dependerán de la experiencia del cirujano que las realice (5).
1. Chern JJ, Relyea K, Jea A. Instrumentation and Stabilization of the Pediatric Spine: Technical Nuances and Age-Specific Considerations. Schmidek Sweet Oper Neurosurg Tech Indic Methods, Results Sixth Ed. 2012; 1: 759-67.
2. Mandel IM, Kambach BJ, Petersilge CA, Johnstone B, Yoo JU. Morphologic considerations of C2 isthmus dimensions for the placement of transarticular screws. Spine (Phila Pa 1976). 2000 Jun 15; 25(12): 1542-7.
3. Yoshida M, Neo M, Fujibayashi S, Nakamura T. Comparison of the anatomical risk for vertebral artery injury associated with the C2-pedicle screw and atlantoaxial transarticular screw. Spine (Phila Pa 1976). 2006 Jul; 31(15).
4. Hlubek RJ, Bohl MA, Cole TS, Morgan CD, Xu DS, Chang SW et al. Safety and accuracy of freehand versus navigated C2 pars or pedicle screw placement. Spine J. 2018 Aug 1; 18(8): 1374-81.
5. Azimi P, Yazdanian T, Benzel EC, Aghaei HN, Azhari S, Sadeghi S et al. Accuracy and safety of C2 pedicle or pars screw placement: a systematic review and meta-analysis. J Orthop Surg Res. 2020 Jul 20; 15(1).

