Fractura-luxación aguda inestable de C7 con mielopatía
Autores
Jover Mendiola, Antonio Damián1 Lapeña Martínez, Andrés2 Fornés Gallego, Enrique2
Centros de trabajo
1Hospital Universitario de Torrevieja, Alicante 2Hospital General Universitario de Elche
Mujer de 67 años, y antecedentes de espondilitis anquilosante, es remitida a urgencias en ambulancia tras caída desde medio metro de altura con traumatismo en región temporal. Durante nuestra exploración destaca la pérdida de movilidad del miembro inferior izquierdo con una fuerza de 2/5 en niveles L2-S1. Por su lado, el miembro inferior derecho presenta un déficit de 4/5. En los miembros superiores únicamente destaca la limitación de la extensión de codo izquierdo de 4/5. Finalmente, la paciente niega pérdida de control de esfínteres. En las sucesivas valoraciones neurológicas (a las 2 y 8 horas) no se aprecian cambios respecto a la clínica inicial. De cara a establecer un diagnóstico preciso se solicitó un TAC y RMN. El primero descartó lesiones intracraneales, resaltando una fractura-luxación monofacetaria izquierda C6-C7 con afectación de la pared posterior del agujero de conjunción C7 izquierdo (inestable). Además de un osteofito posterocentral inferior en soma de C6 fracturado (4 mm) que se introducía en el canal medular. Por su lado la RMN añadió la presencia de una discopatía postraumática que improntaba sobre la médula con estenosis severa y mielopatía desde C6-C7 hasta el aspecto inferior del soma C7. Dos días después del ingreso se programó la intervención, realizándose una artrodesis cervical por doble vía y con control con neuromonitorización intraoperatoria. Mediante el abordaje posterior se fijó C5-T1 con tornillos de 3.5 mm y a través de una vía transversal anterior C5-C7. Además, se realizó una corpectomía de C6 y colocación de malla de C5-C7 con injerto autólogo del cuerpo de C6. Finalmente, se añadió una placa anterior de 40 mm con tornillos bloqueados entre C5-C7. Tras la cirugía, el balance articular del hemicuerpo derecho fue de 4-5/5. Sin embargo, el MSI mantuvo la mano en actitud de garra, presentando dificultad para la extensión de codo y dedos (3/5). El MII no presentó cambios respecto a antes de la cirugía. Generalmente, los pacientes con EA y fracturas vertebrales suelen presentarlas a nivel de la charnela cérvico-dorsal, entrañando una gran complejidad su tratamiento dado la curvatura generada por la anquilosis. Además, presentan un riesgo postoperatorio elevado de sufrir complicaciones, recomendándose una actuación urgente de cara a reducir las posibles secuelas (neurológicas, ventilatorias…). Actualmente en la bibliografía no existe consenso sobre qué abordaje es más correcto, abogándose por individualizarlo a cada paciente; mostrándose como una posibilidad la realización de un doble abordaje para estabilizar la fractura como en nuestro caso.
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