Neumorraquis y cuerpo extraño intrarraquídeo tras herida por arma blanca: cuando la imagen impresiona más que el paciente

Autores

Lara Galdón, Borja; Anaya Torres, Alberto; Pérez García, Manuel; Igualada Blázquez, Cristina

Centros de trabajo

Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Madrid

  • ANAMNESIS

Varón de 23 años que acude a urgencias tras agresión con herida por arma blanca en región torácica posterior. No refiere pérdida de conciencia ni clínica neurológica.

  • EXAMEN FÍSICO

Paciente consciente, orientado y estable. Herida inciso-punzante de 5 cm en región paravertebral izquierda, sin sangrado activo. ROT simétricos y control de esfínteres conservado. Sin déficit motor ni sensitivo. Dolor localizado en D10-D11.

  • PRUEBAS COMPLEMENTARIAS

El TC toraco-abdominopélvico muestra fractura de lámina y apófisis transversa izquierda de D10, junto a imagen hiperdensa intrarraquídea compatible con cuerpo extraño metálico. Se evidencia neumorraquis epidural y subaracnoideo. La RM dorsal confirma la naturaleza metálica del fragmento, con artefacto marcado. No hay compresión ni edema medular, descartando hematoma epidural. Se aprecia sospecha de posible despegamiento meníngeo.

  • DIAGNÓSTICO

Herida por arma blanca con fractura vertebral dorsal (D10) estable, cuerpo extraño intrarraquídeo y neumorraquis traumático, sin afectación neurológica.

  • TRATAMIENTO

Se decide manejo conservador con vigilancia neurológica y profilaxis antibiótica. Se descarta extracción quirúrgica por riesgo de lesión medular iatrogénica, dada la estabilidad ósea y ausencia de clínica.

  • EVOLUCIÓN

El paciente permanece asintomático. TAC a las 72 h: fragmento estable, sin migración. No desarrolla síntomas neurológicos. A los seis meses, vida normal sin limitaciones ni cambios radiológicos.

  • DISCUSIÓN

El neumorraquis es la presencia de aire en el canal raquídeo, epidural o subaracnoideo (1, 8). Suele asociarse a traumatismos de alta energía, fracturas abiertas o fuga de LCR (1, 2). Su hallazgo aislado en pacientes sin déficit neurológico es poco frecuente y suele resolverse espontáneamente (1, 8). La coexistencia de neumorraquis y cuerpo extraño intrarraquídeo tras herida penetrante es excepcional. La mayoría de los casos presentan déficit neurológico o requieren cirugía urgente (3-5). Los principales riesgos del material retenido son la migración, infección y reacción granulomatosa tardía migración, infección y reacción granulomatosa tardía (3, 4, 6). Sin embargo, existen casos con buen resultado conservador si el fragmento permanece estable y sin compresión (3, 6, 7). Este enfoque evita posibles complicaciones quirúrgicas como fístula de LCR o daño medular (4, 5). Este caso ejemplifica cómo la correlación clínico-radiológica y la individualización terapéutica permiten evitar cirugías innecesarias incluso ante imágenes impactantes. En pacientes con fracturas estables tipo A1, sin déficit neurológico ni signos de compresión, el tratamiento conservador puede ser seguro y eficaz (1, 3, 6).

  • BIBLIOGRAFÍA

1. Pothiawala S, Civil I. Narrative review of traumatic pneumorrhachis. World J Crit Care Med. 2023; 12(5): 248-253.
2. Tannouri L et al. P neumorrhachis following neck penetr ating injury. Cureus. 2022; 14(12): e31925.
3. Zhang P, Liu X, Zhang Q. Laminectomy for penetrating spinal cord injury with retained foreign bodies: a systematic review and case series. Orthop Surg. 2022; 14(3): 511-520.
4. Parsons AD et al. Through-and-through stab wound of the cervical spinal canal with retained foreign body: case report. J Neurosurg Case Lessons. 2022; 3(14): CASE2219.
5. Guest JD et al. Acute penetrating injury of the spinal cord by a wooden object: case report and review. Neural Regen Res. 2023; 18(12): 2781-2784.
6. Diyora B et al. Nonmissile penetrating spinal cord injury: a case report and review. J Spinal Surg. 2023; 10(2): 49-53.
7. Elsebaey M et al. Traumatic cervical pneumorrhachis: a case report and literature review. Adv Spine Spine Disord J. 2020; X(X): 1216.
8. Oertel MF et al. Pathogenesis, diagnosis and management of pneumorrhachis. Eur Spine J. 2006; 15(5): 636-643.