Tuberculosis vertebral, un diagnóstico a tener en cuenta
Autores
Bustamante Ybarra, Luis Araúz de Robles Claver, Pablo Barquín Portillo, María Moreno Pérez, Francisco Javier
Centros de trabajo
Hospital Universitario de Toledo. España
Hombre de 29 años, natural de Marruecos, presenta dolor dorsolumbar de un año de evolución con múltiples visitas a urgencias. Predominio izquierdo, de carácter punzante, continuo. Le impide conciliar el sueño. Niega fiebre, síntomas urinarios o irradiación por MMII.
Sin alteraciones a la inspección. Marcha conservada. Dolor en musculatura paravertebral y espinopresión D12-L1. Exploración neurológica de MMII normal.
TC toracoabdominal (Fig. 1): adenopatías mediastínicas e hiliares bilaterales y signos de espondilodiscitis D12-L1 con absceso paravertebral asociado. Analítica: PCR 37.6 mg/l; Leucocitos 5.8×109/l. PAAF negativa. RNM lumbar: voluminosa colección paravertebral izquierda, extendida a la raíz del psoas y cranealmente hacia el espacio paravertebral, con afectación de la cola diafragmática izquierda y en contacto con la pared aórtica.
Tuberculosis vertebral T12-L1.
Abordaje posterior, costotransversectomía izquierda T12 y transversectomía izquierda L1 con salida de abundante material purulento (Fig. 2). Ausencia de salida de gas de la cavidad. Toma de muestras (positivas para Mycobacterium tuberculosis complex en medio especializado) y lavado de las cavidades con abundante SSF. Inicia tratamiento antibiótico con rimstar, 4 comprimidos al día. Pasadas cinco semanas se decidió reintervención por evolución tórpida de la herida, con nuevos cultivos negativos.
Tratamiento 6 meses con rifampicina/isoniazida 300/150 mg cada 12 horas y piridoxina 300 mg cada 3 días. A falta de una semana para finalizar el tratamiento, el paciente refiere mejoría clínica, sin dolor lumbar, con disestesias en territorio T12 izquierdo. En la última RNM lumbar se objetiva disminución del tamaño del absceso (Fig. 3). La analítica presenta una PCR de 6.1 mg/l. El paciente se encuentra en vigilancia estrecha ante la posibilidad de desarrollar una cifosis en el sitio de la lesión. Dicha deformidad no se ha producido a día de hoy (Fig. 4).
La enfermedad de Pott es una presentación clínicamente inespecífica de tuberculosis extrapulmonar poco frecuente (incidencia 3%, del cual el 10% se presentan en la columna vertebral) que asocia altas tasas de morbilidad. Se produce una diseminación hematógena desde otro foco, generalmente el pulmón. La micobacteria más frecuentemente implicada es Mycobacterium tuberculosis. En las pruebas de imagen se aprecian abscesos fríos con escasa respuesta inflamatoria. Pueden derivar en deformidades anatómicas de la columna vertebral. Son necesarios procedimientos invasivos/quirúrgicos para la adecuada toma de muestras y para el tratamiento de la enfermedad, al que se asociarán diferentes pautas antibióticas en función del microorganismo. El diagnóstico y tratamiento precoces representan el mayor factor pronóstico.
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