Deformidad cifoescoliótica… Quizás crecer sea mejor en la edad pediátrica
Autores
Álvarez Galovich, Luis Sanado Fernández, Javier
Centros de trabajo
Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Madrid. España
Paciente de 47 años que acude a la consulta por dolor dorsolumbar asociado a deformidad y alteraciones sensitivas en miembros inferiores. AP: Intervenido con 16 años de deformidad pediátrica en otro centro, que requirió varias cirugías por complicaciones de la misma (doble vía).
EF: Heridas en buen estado. Cifosis torácica rígida. Hiperreflexia MMII. Clonus. PPCC: Telerradiografía: Cifosis rígida de 100º. RMN: Mielopatía a nivel T10-T11.
Deformidad cifoescoliótica con mielopatía asociada.
Se realiza cirugía de corrección de la deformidad mediante doble abordaje. 1er tiempo: Abordaje toracolumbar sobre segmento T10-T11, se realiza osteotomía circunferencial para flexibilizar la curva cifótica. 2º tiempo: abordaje posterior, se realiza instrumentación de T7-L4, osteotomía de Ponte en T10 y T11 y osteotomía de sustracción pedicular en L1. Tras un primer intento fallido de reducción que asoció alteraciones neurofisiológicas (alteración señal cordones posteriores y raíces sacras izquierdas), se ampliaron las osteotomías. Un segundo intento mostró una monitorización neurofisiológica y radiológica satisfactoria.
Tras la cirugía, el paciente presenta un déficit de fuerza en la extensión de rodilla y dorsiflexión de tobillo (1/5 escala de Daniels). Se decide entonces realizar un TAC, donde se comprueba la adecuada posición de los tornillos implantados. Se realiza una RMN, en la que no se visualizan compresiones radiculares que podrían generar esa clínica. Un mes después de la cirugía, se realiza un EMG en la que se demuestra una denervación activa de los miotomas L3-L5 izquierdos. Posteriormente, el paciente ha ido mejorando hasta únicamente presentar algo de debilidad en la extensión de rodilla (3/5) y dorsiflexión tobillo (4/5).
La deformidad cifoescoliótica no es sólo una alteración morfológica de la columna, sino que todas las estructuras circundantes experimentan cambios para adaptarse a esta situación. En este caso, se trata de una cirugía en la que el paciente “creció” casi 15 cm, sumado a varias intervenciones previas, incluyendo una por vía anterior, generó una importante adherencia del psoas a los tejidos circundantes. Por ello, al reducir una deformidad tan grande y aumentar tanto la longitud de los tejidos, se pudo generar una lesión del plexo lumbosacro izquierdo al aumentar la tensión sobre las raíces implicadas, generando así esta clínica al paciente. Este hecho genera la controversia entre si debemos ser muy agresivos con la corrección de la deformidad con los riesgos que eso puede conllevar o si debemos disminuir las expectativas del paciente para así realizar una cirugía más “segura”.
1. Acaroglu E, European Spine Study Group. Decision-making in the treatment of adult spinal deformity. EFORT Open Reviews. mayo de 2016; 1(5): 167-76.
2. Auerbach JD, Lenke LG, Bridwell KH, Sehn JK, Milby AH, Bumpass D, et al. Major Complications and Comparison Between 3-Column Osteotomy Techniques in 105 Consecutive Spinal Deformity Procedures: Spine. junio de 2012; 37(14): 1198-210.
3. Iorio JA, Reid P, Kim HJ. Neurological complications in adult spinal deformity surgery. Curr Rev Musculoskelet Med. septiembre de 2016; 9(3): 290-8.
4. O?Shaughnessy BA, Kuklo TR, Hsieh PC, Yang BP, Koski TR, Ondra SL. Thoracic Pedicle Subtraction Osteotomy for Fixed Sagittal Spinal Deformity: Spine. diciembre de 2009; 34(26): 2893-9.
5. Kuhns CA, Bridwell KH, Lenke LG, Amor C, Lehman RA, Buchowski JM, et al. Thoracolumbar Deformity Arthrodesis Stopping at L5: Fate of the L5-S1 Disc, Minimum 5-Year Follow-up. Spine. noviembre de 2007; 32(24): 2771-6.

