Hernia discal torácica. A propósito de un caso
Autores
De Bustos Béliz, Cristina; González Manzano, Marta; Mateo Negreira, Javier
Centros de trabajo
Hospital Universitario de Cabueñes, Gijón
Mujer de 41 años acude por episodio de parestesias en ambos miembros inferiores de una semana de evolución junto con sensación de hormigueo en zona perianal, vulvar así como en vagina e hipogastrio. No se acompaña dolor lumbar, en ocasiones dolor dorsal. No pérdida de fuerza en miembros inferiores. No pérdida del control de esfínteres.
Columna vertebral:
• No dolor a la palpación de apófisis espinosas ni contractura de la musculatura paravertebral.
• Lasegue y Bragard negativos.
• Fuerza 5/5 en MMII.
• Sensibilidad conservada.
• Neurovascular distal conservado.
• TC de columna dorsal: Gran masa osificada epidural en T10-T11 causa estenosis severa; probable fragmento discal calcificado. Otros niveles muestran herniaciones intraesponjosas también presentes.
• RMN columna dorsal: Extrusión discal subligamentaria T10-T11 de 2,4 cm, con halo periférico hipointenso y realce marginal, que comprime la médula sin signos de mielopatía, compatible con gran hernia discal.
• Electromiografía: Ausencia de datos sugestivos de afectación nerviosa periférica ni radicular en el momento actual.
Hernia discal torácica T10-T11.
Se pauta analgesia de primer y segundo escalón. Durante la realización de las diferentes pruebas se fue observando una mejoría progresiva de la clínica, con resolución prácticamente de la misma por lo que la paciente decidió que no quería someterse a ningún tratamiento quirúrgico.
Se pierde seguimiento de la paciente y al cabo de 10 años reacude por nuevo episodio de parestesias. Se decide realizar nueva resonancia magnética de columna dorsal en la que se objetiva importante mejoría radiológica de la hernia discal en T10- T11. Redujo considerablemente en volumen, tamaño y aspecto.
El tratamiento de las hernias discales torácicas depende de la sintomatología y del riesgo neurológico. Aunque las hernias calcificadas, como la observada en T10-T11, suelen considerarse de manejo quirúrgico por su rigidez y potencial compresivo, muchos pacientes pueden mejorar con tratamiento conservador si no hay mielopatía ni déficits progresivos. Analgesia, antiinflamatorios y observación estrecha son alternativas válidas, especialmente cuando los síntomas remiten y la resonancia muestra reducción del volumen herniario. La cirugía se reserva para casos con dolor refractario, deterioro neurológico o estenosis crítica. En selecciones adecuadas, el manejo conservador puede ofrecer resultados duraderos y seguros.
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