Enfermedad de Pott, infradiagnóstico en nuestro medio
Autores
Jover Mendiola, Antonio Damián1 Aranda Palomo, Nerea2 Górriz Aranda, Laura2 Tárraga Pastor, José2
Centros de trabajo
1Hospital General Universitario de Elche, Alicante. España 2Hospital Universitario de Torrevieja, Alicante. España
Se presenta el caso de una mujer de 46 años con dorsalgia progresiva e incapacitante de 10 meses de evolución tras agotar el 3º escalón analgésico OMS. Original de Rusia, relaciona el inicio de los síntomas con una crisis tusígena.
Dolor interescapular con irradiación metamérica torácica submaMaría bilateral. Deformidad dorsal hipercifótica, con movilidad y sensibilidad de miembros inferiores conservada. Resto de exploración normal.
Vacuna BCG en infancia. Analítica: serie blanca normal con PCR normal. Serología negativa para Brucella, VHB, VHC y VIH. Marcadores tumorales negativos. Interferón gamma positivo. RM dorsal inicial (Fig. 1): Infiltración de somas D7 y D8 con afectación prevertebral derecha.Hundimiento del platillo vertebral superior de D8 con pérdida de altura menor al 30%. TC torácico: Linfadenopatías mediastínicas. Broncoscopia negativa. Biopsia percutánea D8 con tinción Ziehl-Nielsen y cultivo Lowestein positivo. RM dorsal de control (Fig. 2): colapso y destrucción de D8 con retropulsión del muro posterior que condiciona estenosis del canal medular e hipercifosis segmentaria 18° (D7-D9). Infiltración de D7 y edema prevertebral D7-D10.
Espondilodiscitis tuberculosa. Enfermedad de Pott.
Intervenida por doble vía con neuromonitorización intraoperatoria, se inicia en decúbito lateral por toracostomía derecha con costectomía VII, discectomía y corpectomía D7-D8 con sustitución intersomática expansible con autoinjerto costal. Seguidamente, en decúbito prono, se completa la cirugía con artrodesis posterior D4-D11 cementada y osteotomías tipo Smith-Petersen de D6 a D9 con corrección de cifosis (Fig. 3 y 4).
Manejo inicial con tuberculóstáticos (rifampizina, isoniacida, pirazinamida y etambutol) e inmovilización con corsé TSLO, sin mejoría al 6º mes de seguimiento. Realizada la intervención, esta finalizó sin complicaciones con una evolución favorable al alta y durante el seguimiento postoperatorio, mejorando significativamente su calidad de vida.
En nuestro medio, la espondilodiscitis tuberculosa puede resultar un reto diagnóstico hasta la aparición de fracturas vertebrales o síntomas neuromedulares. El tratamiento estándar sigue siendo farmacológico; pero es preciso un seguimiento para detectar situaciones que potencialmente requieran un tratamiento quirúrgico, tales como inestabilidad por destrucción ósea, deformidad, absceso epidural, fracaso terapeútico, o de mayor urgencia como el síndrome de cauda equina, el déficit neurológico progresivo o la septicemia. Las diferentes vías de abordaje y técnicas quirúrgicas dependen de la experiencia del cirujano y deben ser individualizadas a caso, siendo el abordaje combinado la mejor opción para pacientes con espondilodiscitis compleja como el mal de Pott.
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